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martes, 7 de agosto de 2012

Josefa Idem, remando en sus octavos Juegos

Publicado en el Magazine de Martí Perarnau.

Son las siete de la mañana del primer día de octubre. En Goch amanece un domingo diferente a todos los demás. Es una pequeña ciudad situada cerca de la frontera de Alemania con los Países Bajos, de poco más de 30.000 habitantes, cantidad suficiente de gente para que no todos los rostros sean conocidos entre sí. Pero hay una cara que cualquier habitante de esa pequeña población de Westfalia podría reconocer con facilidad. En Santerno, aldea de 2.000 habitantes de la provincia de Ravenna, Italia, todo el mundo sabe quién es el panadero, el tendero o el pizzero. Aunque a ambos municipios los separan más de 1.200 kilómetros, ese día de principios del décimo mes del año, aquella mañana algo los unió.


Todo el mundo tenía sintonizado en sus televisores, en los transistores, la señal de los Juegos Olímpicos que se estaban disputando en el lado opuesto del globo terráqueo, en Sidney. A esa hora estaba prevista la final del K-1 500 femenino y una paisana de ambos pueblos era la principal favorita para llevarse el oro. Dos minutos y trece segundos después, Josefa Idem conseguía el primer y hasta ahora único metal dorado en su carrera en unos Juegos Olímpicos.

sábado, 4 de agosto de 2012

Como peces fuera del agua

Publicado en el Magazine de Martí Perarnau.

Cuando se acercan los Juegos Olímpicos, hay varios deportes que se miran con más atención que otros por los aficionados de un país en concreto, por el simple hecho de que el representante de su nación tiene serias posibilidades para volver a casa con alguna que otra medalla al cuello. Se sientan delante del televisor acompañados de refrescos y algo de picar suficiente para que dure toda la prueba y saltan de alegría si el deportista consigue su objetivo. O vuelven a sus tareas con caras largas por una amarga derrota.


En España todos seguimos con entusiasmo el baloncesto, porque gracias a la mejor generación de jugadores de nuestra historia soñamos con ser capaces de ganar al Dream Team estadounidense. Puede que sea posible: no lo parece, pero lo creemos factible. También teníamos claro que el fútbol era medalla segura, llegamos a Londres con tres campeones de la Eurocopa y un grupo de chavales de fina calidad y nos topamos con la realidad como un planchazo al saltar mal a la piscina.

Precisamente un planchazo es lo que se han llevado los seguidores italianos en la piscina olímpica de Londres. En la representación azzurra en estos Juegos las medallas aseguradas de antemano eran sobre todo las de la esgrima, donde Valentina Vezzali, Elisa Di Francisca y su equipo cumplieron lo prometido y se llevaron la gloria en el ExCel Center. La squadra de waterpolo sigue con paso firme en su lucha por el podio, como esperaban sus aficionados. Probablemente en voleibol también consigan llevarse algún metal.


sábado, 28 de julio de 2012

La caída de la abanderada italiana

Publicado en ElMundo.es.

- En Italia, la esgrima es una de las principales esperanzas de medalla durante todos los Juegos
La esgrima es una disciplina mucho más dura de lo que en un primer momento puede parecer para un espectador. Nada más llegar a suelo inglés, y una vez comenzados de forma oficial los Juegos Olímpicos, comienzan a caer participantes en la disciplina del arma puntiaguda. En el día de hoy se ha disputado toda la competición de la especialidad del florete femenino, una de las grandes de la esgrima. Desde las once y media de la mañana británica, las participantes fueron enfrentando a sus rivales hasta acabar cerca de las nueve y media de la noche.

Para un aficionado español, la prueba no llama demasiado la atención al no haber presente ninguna compatriota en el cuadro. Pero en Italia, la esgrima es una de las principales esperanzas de medalla durante todos los Juegos. No en vano, una de las mejores deportistas por resultados de la historia del país transalpino, Valentina Vezzali, se ha consagrado en la leyenda olímpica de la esgrima al haber conseguido tres medallas de oro individuales, más otras dos por equipos desde los Juegos de Atlanta de 1996 hasta los últimos disputados en 2008 en Pekín.

Esos logros le valieron para ser nombrada por el Comité Olímpico Italiano como abanderada de la expedición “azzurra” que recorrió el Estadio Olímpico de Londres en el día de ayer. Vezzali lograba así el reconocimiento de toda la nación a una carrera de éxitos en un deporte poco valorado mediáticamente.

Valentina siempre será de oro

Publicado en el Magazine de Martí Perarnau.

Londres se acaba de despertar de un sueño de una noche de verano. El pebetero de pebeteritos ardió en medio del Estadio Olímpico para inaugurar oficialmente los XXVII Juegos Olímpicos de la historia moderna. La pista estaba envuelta en una fiesta inigualable que empequeñecía a la mayoría de ceremonias de apertura anteriores a la del 27 de julio de 2012. Miles y miles de atletas desfilaron ante el público londinense para mostrarse al mundo como defensores de la causa de su país. Cientos de banderas diferentes ondearon al viento mientras el britpop retumbaba en los oídos de los asistentes, cuyos asientos cobraban vida en forma de luces de colores.

Para Valentina Vezzali no era nada nuevo pasear por un estadio el primer día de unos Juegos. De hecho, es ya una auténtica experta en la materia, habiendo hecho el mismo recorrido en cinco estadios de cinco países en cinco ediciones diferentes. Lo que era novedoso y honroso para ella era ser la primera italiana que aparecía ante el público por ser la portadora de la bandera tricolore. El CONI reconoció sus éxitos deportivos nombrándola abanderada de la expedición transalpina. Una carrera que pudo vivir su último momento álgido en el día de hoy, pero que se llevó un revés con sabor a metal de baja estima.