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sábado, 11 de agosto de 2012

Simplemente México fue mejor

Publicado en el Magazine de Martí Perarnau.


1.- Brasil empezó el partido ya perdiendo contra México. Cierto es que las reglas del fútbol obligan a comenzar todos los partidos del deporte rey con igualdad entre ambos equipos, pero hoy en Londres no fue así. Y no lo fue no porque Oribe Peralta se encontrara un regalo de la defensa brasileña a los treinta segundos. No, eso es algo secundario que si no hubiera ocurrido justo al principio del encuentro, habría llegado con el paso de los minutos.

2.- Brasil empezó perdiendo por su nombre, por sus títulos y por los jugadores con los que ha contado. El favoritismo brasileño evitó que el público general se fijara en el rival de la gran final, un equipo que viene de ser campeón del mundo Sub-17 y medalla de bronce en el Mundial Sub-20. Esa superioridad en el papel pareció contagiarse a los jugadores de Mano Menezes, que está probablemente ultimando los papeles para la rescisión de su contrato con la Confederación Brasileña de Fútbol.

3.- Brasil salió al campo con los normales nervios previos de una final. Esos nervios que se convierten en adrenalina una vez que el árbitro pita el comienzo del partido siguieron en su estado inicial durante una cantidad de minutos bochornosa para los aficionados de la Canarinha desplazados a Londres. El reflejo fundamental del insufrible estado de ánimo brasileño es la pérdida de balón de Rafael a los 20 segundos del encuentro. El lateral del United pasará a la historia como uno de los principales culpables por la derrota, pero la pérdida de balón no es totalmente culpa suya. Durante varios segundos y tras levantar la cabeza una y otra vez, Rafael no encuentra ningún apoyo liberado para servirlo y tiene que arriesgarse a soltar la pelota ante la presión de dos mexicanos. El final de la historia la escribió Peralta.


viernes, 10 de agosto de 2012

No le colguemos aún el oro a Brasil

Publicado en el Magazine de Martí Perarnau.

 

En la mayoría de competiciones futbolísticas que se disputan en todos los niveles alrededor del mundo, llegar a una final es un auténtico logro, un motivo para estar más que satisfecho con el rendimiento ofrecido durante el campeonato que tienes la gran oportunidad de ganar. Si antes del último partido del torneo echamos la vista atrás y vemos que el equipo finalista en cuestión se ha presentado en la final con un balance de cinco victorias en cinco partidos y 15 goles anotados, tres por encuentro, la sensación es que dicho conjunto se ha paseado por los campos derrochando una superioridad sobre sus rivales intratable.

Eso es lo que se debería pensar sobre el Brasil olímpico, la plantilla de 18 hombres que llegó a Gran Bretaña con el objetivo de llevarse la medalla de oro por primera vez en la historia y que ahora está a solo 90 minutos de conseguirlo. Pero, a decir verdad, el equipo que dirige Mano Menezes no ha convencido a los puristas del fútbol mundial. Si bien ha solventado sus partidos, nunca dio la sensación de dominarlos con la suficiencia que se le presupone a unos jugadores que están destinados para luchar por la Copa del Mundo de 2014. Salvo contados momentos en algunos partidos donde salió de su escondrijo el difuminado jogo bonito, Brasil no ha desplegado el nivel que se espera de un pentacampeón mundial.

El once tipo que ha utilizado Menezes es probablemente el mejor, nombre por nombre, que podía utilizar. En todas las líneas jugaba el hombre con más calidad o en mejor estado de forma, con la ‘pequeña’ excepción de Hulk. Uno de los hombres que superaba los 23 años estaba llamado a ser fundamental en el planteamiento brasileño, teniendo en cuenta su velocidad, sacrificio y gol. Pero nada de eso ha aparecido en estos Juegos Olímpicos. El delantero del Porto FC actuó en la vertiente diestra del ataque, pero no supo asociarse ni con sus compañeros ofensivos ni con la medular, denotando también una falta de ritmo que hacía ralentizar el juego.

Pero ese centro del campo tampoco acompañaba en demasía cuando el equipo se volcaba en las labores ofensivas. Sandro es un buen pivote, correcto en la marca y disciplinado, pero no es capaz de unirse con alegría al ataque, donde deja entrever alguna que otra carencia técnica. La opción para combinar en esa zona del campo es Rômulo, pero aunque apunta maneras para parecerse a Ramires, aún le queda mucho que madurar para ser esa conexión entre Sandro y Oscar. De hecho, era el nuevo jugador del Chelsea el que hacía las veces de organizador, actuando tanto de ‘5’ como de enganche durante muchos minutos, obligándose a dejar a un lado su mejor posición, la de ‘10’, la de pasador letal.

Aun así, los goles llegaban con cierta sencillez. Con un Damião en plan letal, hay pocos balones en el área rival que no se conviertan en gol, sobre todo teniendo en cuenta la debilidad de las defensas contrarias. El problema principal es llevar el balón al área. Neymar quiere encargarse de ello en muchos momentos con su calidad técnica como principal aval. Sin el genio del Santos, este Brasil habría naufragado con muchas probabilidades. No ya por sus goles y asistencias, sino por su inteligencia. Partiendo casi siempre desde la izquierda, aglutina rivales a su alrededor y genera con su sola presencia espacios para la llegada de sus compañeros. Después, una vez tiene rivales circundándole, Neymar elige con un gran porcentaje de acierto. Bien regatea y esquiva a dos o tres defensas, o abre el juego hacia Oscar, Rómulo, Marcelo o un jugador que pueda recibir en posición ventajosa, o hace las dos cosas a la vez.


El lateral del Real Madrid es otra pieza clave. Si en el club blanco su participación en el medio es fundamental para crear juego, en Brasil se acentúa. Marcelo sabe que no está todavía al cien por cien de sus facultades físicas y no está subiendo la banda con la libertad de otras veces, haciéndolo solo en determinados momentos que pueden romper un partido, como sucedió en las semifinales contra Corea del Sur. Con solo superar la línea divisoria, es una vía de escape recomendable para Rómulo y Sandro, que descargan en él los balones que no pueden sacar de su zona y Marcelo los distribuye hacia delante. En menor medida, el papel de Rafael da Silva es similar, aunque de ambos es el más concentrado en las labores defensivas.

Precisamente, la defensa es lo más preocupante de Brasil después de encajar 5 goles. La lesión de Rafael Cabral y la siguiente de Neto han dejado a Gabriel, flamante nuevo portero del Milan, con la responsabilidad de defender el marco brasileño. Pero todavía tiene mucho que aprender. No da confianza en los balones aéreos, le falta contundencia a la hora de blocar y mucha técnica en la salida del balón. A ello se une la inseguridad de Juan Jesús, que si bien no ha cometido errores de bulto, no ha sido el fiel escudero de un Thiago Silva que en varios momentos del torneo olímpico ha estado a verlas venir.

Brasil ha llegado a la final, primer y fundamental paso para conseguir el oro. El otro metal en juego, la plata, no se quiere ni ver. Una derrota contra México sería un fracaso histórico, ya que la Canarinha se considera ante la gran oportunidad de lograr el único éxito que le falta en sus vitrinas. Como ha pasado con todos los rivales anteriores, Brasil llega al encuentro de Wembley sabiéndose superior y siéndolo en el papel. Pero hasta ahora no se ha enfrentado a un rival de la talla de los mexicanos. La Tricolor no va a contar con Giovani dos Santos, santo y seña del equipo, pero ha dejado claro que ha sido el mejor equipo al otro lado del cuadro. Que nadie le cuelgue el oro a Brasil antes de tiempo.

- Fotos: London2012.com

martes, 7 de agosto de 2012

El sueño de Corea duró 19 minutos

Publicado en el Magazine de Martí Perarnau.

 

1.- Hay una ley no escrita aplicable a todas las disciplinas humanas, y por extensión al fútbol, que reza que “si algo funciona, es mejor no tocarlo”. Durante los tres anteriores partidos que había jugado desde el inicio Oscar en Brasil, lo había hecho ocupando la zona central, por delante de la línea de mediocentros, para servir de enlace entre la rocosa medular y la habilidosa y muy móvil delantera brasileña. En esa situación, el ex del Internacional es un reloj que mide el tempo del juego de su selección, combina, abre espacios, siendo el mejor amigo de los atacantes y el sosiego de los medios.

2.- En un encuentro en el que se iban a encontrar al rival más táctico de todos los que habían tenido delante hasta ahora, Menezes decidió tratar de abrir el campo introduciendo una variante tan novedosa como sorprendente, Alex Sandro, y metiendo en el banquillo a Hulk, tan desapercibido como titularísimo sobre el papel. La entrada del jugador del Oporto fue para situarse por delante de Marcelo, jugando con un doble lateral que servía para cubrir las subidas del madridista y tratar de ayudar en el medio del campo. La idea, a priori, sonaba bien. El problema es que eso obligaba a situar al director de orquesta, Oscar, en la banda derecha, donde su calidad se difumina y su trascendencia es sensiblemente menor a la habitual.

3.- La desaparición de Oscar de la vanguardia brasileña hacía que el equipo de Menezes no fuera capaz de organizar ni siquiera a cuentagotas un poco de fútbol. De hecho, durante 19 minutos, el grande sobre el campo no fue el equipo sudamericano, sino el asiático. Corea del Sur aprovechó el mejor momento y el mejor escenario para realizar el que ha sido posiblemente su mejor partido hasta el momento en estos Juegos Olímpicos, aunque el luminoso de Old Trafford haga pensar a cualquiera que ha sido absolutamente lo contrario.

4.- Autor del último penalti que eliminó a España en el Mundial de 2002, Hong Myung-Bo es hoy seleccionador coreano. En aquella competición consiguió como jugador y capitán llevar a su equipo al 4º puesto, y ahora estaba dispuesto a superarse y entrar en la final de los JJ. OO. eliminando al gran favorito, Brasil. Y si hubiera tenido algo más de suerte durante los primeros 20 minutos, bien podría haberlo logrado. Dispuso un 4-3-3 con Ki Sungyueng enlazando con los tres de arriba, en donde Ji Dongwon fue el hombre importante de Corea. Salió el equipo con un aire de grandeza que sorprendió a Brasil, incapaz de enlazar más de tres pases seguidos.

5.- La presión coreana era altísima, con muchos hombres incluso por encima de los tres cuartos de cancha contraria y cualquier intento brasileño de salir con el balón en los pies acababa en un contragolpe muy peligroso y en un gran porcentaje en ocasión de gol. A ello colaboraba también la indecisión de la defensa verdeamarela, lo que generaba inseguridad en cada jugada que entraba en el área brasileña. Además, Ji aprovechaba cada opción desde la distancia para probar su pierna derecha, bien utilizada contra Gran Bretaña, pero hoy con la mira unos pocos centímetros sobre la portería de Gabriel.

6.- Marcelo es un jugador extraordinario. Cuando está en forma es capaz de romper una defensa con una carrera meteórica y volver a defender, siempre con menos confianza en esto último, pero mejorando con la edad al adquirir madurez. Uno de sus movimientos rompió el partido y metió el miedo en el cuerpo a Corea, brava en todos los aspectos hasta que el lateral rompió a correr y sirvió a Damião, que chocó con Bumyoung Lee y dejó escapar la oportunidad de adelantar a su equipo. El golpe no sólo dolió en la rodilla del portero coreano, sino a todo el equipo, que sintió cómo un escalofrío le recorría la columna vertebral, algo que hasta ese momento habían imaginado pero no sufrido.

7.- Desde ese momento, el partido fue de la Canarinha, sin querer, pero lo fue. La intención de jugar de Brasil fue nula hasta que no tuvo una ventaja en el marcador suficiente para ello. En los primeros minutos olvidó cómo se presiona la posesión de balón rival y la jugada de Marcelo le hizo recordar. Así que se pusieron a ello, a presionar, a buscar al jugador con el balón y cerrarle los espacios para recuperar y salir con el cuchillo de Rambo entre los dientes. En una de esas llegó el inocente gol de Rômulo. Robo, Neymar sale subido en la Yamaha hasta que cede a Oscar, que ve solo a Rômulo. El jugador del Spartak disparó mordido, flojo y sin convicción, aunque fue suficiente para superar a Lee, perdido en la indecisión sobre si atajar con la mano o con los pies.

8.- La ambición coreana sufrió una herida de muerte y no volvió a confiar en sí misma. Con más de 45 minutos por delante, todo podía pasar, pero verse perdiendo después de haber realizado una primera parte soberbia duele y mucho. Los movimientos de balón de la medular liderada por Ki eran mucho más imprecisos y desconfiados y tan sólo Ji conseguía seguir haciendo temblar a los aficionados cercanos al marco de Gabriel. Si a la desesperación por ir perdiendo a pesar de jugar bien se le une una decisión arbitral polémica, lo único que se puede esperar es que la situación psicológica del equipo sólo pueda ir a peor.

9.- Una vez que Corea había entregado las llaves de su ciudad, Brasil se paseó por las calles de Seúl con libertad, saqueando todo lo que encontraba a su paso. Neymar recuperó la sonrisa perdida en el primer tiempo y localizó los espacios que antes no podía abrir. Con la entrada de Hulk al campo por Marcelo, Oscar recuperó su posición central y el beneficiado de la decisión de Menezes fue Damião, máximo goleador del campeonato con su segundo doblete consecutivo.

y 10.- Brasil no volvió a hacer daño después del minuto 64, momento en el que Damião marcó su segundo tanto de la noche. Puede que sea por una norma interna no publicada que diga que hay que marcar tres goles por partido, ni más ni menos. Y no será porque no quiso aumentar Neymar la renta. Brasil ya está en la final deseada. El objetivo antes de empezar era disputar el último partido de los Juegos para luchar por el ansiado oro. Medio objetivo está cumplido. Ahora hace falta que los aztecas no se interpongan en el camino de los favoritos. México debuta en una final y llega como el rival más débil, pero tiene un ejemplo en el recuerdo: la Nigeria de Nwankwo Kanu en 1996.

Corea del Sur-Brasil (Torneo de fútbol masculino JJ. OO. Londres) Semifinales. 7-agosto-2012. Estadio Old Trafford de Manchester. 0-3 (Rômulo, Damião, Damião).

- Fotos: London2012.com

sábado, 4 de agosto de 2012

Una prueba de madurez

Publicado en el Magazine de Martí Perarnau.

 

1.- Estos cuartos de final de los Juegos Olímpicos suponían una buenísima prueba de madurez para un equipo joven pero con las ambiciones y necesidad de victoria de Brasil. Y el duelo era un reto no precisamente porque el rival fuera Honduras, selección que llegaba con pocas opciones en la fase de grupos al ser una plantilla humilde, sino porque el partido se puso muy pronto en contra de forma inesperada.

2.- Cierto es que todas las selecciones en los JJ. OO. tienen en su gran mayoría jugadores de menos de 23 años, por normas de competición, pero, a diferencia del resto, la base de la Canarinha absoluta está compuesta por estos hombres que están defendiendo a Brasil en Londres. Casi todos estos 18 jugadores serán los que tendrán que jugar el Mundial casero de 2014, añadiendo a los David Luiz, Ramires… Es decir, estos chavales que apenas han superado la pubertad tendrán que enfrentarse dentro de dos años al mayor reto de sus carreras: bordar una nueva estrella en la camiseta brasileña. Por ello deben madurar y aprender a competir en situaciones desfavorables contra rivales en teoría muy inferiores que se ponen por delante sin casi darse cuenta.

3.-
Honduras ganó a España sin jugar bien. Al contrario que Japón, los centroamericanos tuvieron contadas ocasiones de gol, aprovechando una de ellas, y luego tuvieron toda la suerte del mundo, tanto por los palos como por los penaltis. El Barça también se atasca contra rivales que plantean de esa forma los partidos. Ese ejemplo de juego, al igual que le pasa al Real Madrid, beneficiaba a Brasil por su estilo directo, sin demasiada transición por la medular y con destellos fulgurantes de sus estrellas que desequilibran duelos herméticos.

4.- Pero hoy Honduras cambió su estilo. Obviamente, cedió el balón a Brasil porque no pueden ni quieren llevar la iniciativa del juego. Pero el 4-5-1 del entrenador colombiano Luis Suárez permitía acumular suficientes jugadores en el centro del campo como para ser capaces de organizar ataques creativos que resultasen más peligrosos que un simple pelotazo buscando a Bengtson. Roger Espinoza sacó su manual, lo puso sobre el tapete de St. James’s Park, y comenzó a dar una lección de cómo mover una medular de un equipo que trata de defenderse con control. Su expulsión final no cambia en absoluto su enorme partido. Ejercía la presión sobre el poseedor del balón brasileño sin que su esfuerzo supusiera dejar libre un espacio para beneficio del rival.

5.- Ahí entraba en juego el buen trabajo del mediocampo hondureño, donde todos se ayudaban entre todos, cerrando los huecos que abrían los demás. Luego Espinoza se encargaba de organizar la contra, donde casi siempre encontraba a Mario Martínez, autor de un soberbio gol de volea que, afortunado o no, resultó de una gran belleza para el espectador.

6.- Todo el esfuerzo parecía haber sido en balde después de que el árbitro de la contienda, Felix Brych, tomara la decisión que cambió el destino del partido. En dos minutos, Wilmer Crisanto se llevó dos tarjetas amarillas que dejaban a su equipo durante casi una hora en inferioridad numérica. Sin entrar a valorar la justicia o injusticia de la sanción, ese tipo de reacciones tan rápidas de los directores de la contienda pueden minimizar de forma considerable un espectáculo tan grande como son unos cuartos de final de unos Juegos.


7.- Afortunadamente, hoy no ocurrió tal cosa. El partido siguió teniendo un ritmo muy alto (no tan alto para que se mostraran once cartulinas amarillas) y tenía una enorme emoción. Brasil siguió con el cuero en los pies, echando en falta a Óscar, menos presente de lo habitual en los ataques brasileños y, sobre todo, a un Neymar con menos eficacia de la habitual. De hecho, hoy Damião se ha convertido en el auténtico crack que necesitaba Brasil. Es un delantero que, además de ser ágil y técnico, utiliza de una forma maravillosa todo el cuerpo. Cuando recibe de cara, es prácticamente imposible quitarle el balón, aunque los defensas se le echen encima, cubre el balón y lo cede a sus compañeros para que continúen la jugada o, como en el caso del tercer gol de la verdeamarela, se gira en el eje del rival y bate a Mendoza. Dejó clara también su agilidad y picardía cuando aprovechó un error de la defensa hondureña en el despeje para poner el 1-1 antes del descanso.

8.- La segunda parte comenzó de la forma que nadie en Newcastle podía esperar. En una de sus demostraciones físicas, Espinoza hizo advertir al público que no es un jugador especialmente dotado de técnica. De hecho, cuando remató a puerta desde la frontal se resbaló y ni siquiera miró hacia dónde se dirigía el balón, creyendo que su disparo, forzado y blando, se marcharía fuera o lo atraparía Gabriel. Ni una ni otra. El esférico se coló en la portería justo pegado a la base del poste derecho, lo que deja en evidencia al nuevo portero del Milan, mal colocado, y al defensa del Inter Juan Jesús, flojo y descoordinado en la marca del hondureño.

9.- El partido se ponía muy feo para Brasil. Otra prueba de madurez que afrontar. Después de haber conseguido empatar y verse con superioridad numérica, se encontraban otra vez por debajo en el marcador. Pero la prueba no duró más de un minuto, tiempo suficiente para que Damião, otra vez fundamental, sufriera un penalti tan claro como innecesario de Velasquez. No hubiera sido tan grave si el lanzamiento de Neymar no hubiera ido tan pegado al palo, haciendo inútil la buena estirada de Mendoza, intuyendo la dirección del balón.

10.-
Algo de lo que careció Brasil en los anteriores partidos en estos Juegos es la capacidad de dormir de forma eficiente un partido con ventaja. Les costaba tener el balón sin perderlo en zona peligrosa y, además, no conseguían llegar al área contraria con peligro para terminar de sentenciarlo. Hoy no pasó eso. Contra diez hombres, Brasil supo gestionar la media hora restante con eficacia, sin ver peligrar el 3-2 final, jugando en todo momento en tres cuartos de campo hondureño. Lucas dio refresco y aunque no consiguió generar demasiadas ocasiones, sí que fue un alivio para una delantera brasileña que parecía afectada en algunos momentos por el cansancio.

y 11.- Sufriendo más de la cuenta, la Canarinha ya está en plena lucha por las medallas, ansiosa por saber con quién se medirá para buscar la final de Wembley. Hoy habría venido como anillo al dedo un partido sencillo, sentenciado rápidamente, porque Neymar está empezando a fatigarse. Siempre incisivo, siempre entregado a la causa, el del Santos hubiera agradecido unos 20 minutos de reposo. Puede ser una desventaja seria para la penúltima ronda.

- Brasil-Honduras (Torneo de fútbol masculino JJ. OO. Londres) Cuartos de final. 4-agosto-2012. Estadio St. James’s Park de Newcastle. 3-2 (Martínez, Damião, Espinoza, Neymar, Damião)

- Foto: London2012.com

miércoles, 1 de agosto de 2012

Paseando por el parque de Saint James

Publicado en el Magazine de Martí Perarnau.


1.- Si en los anteriores partidos la selección de Brasil se había mostrado netamente superior, siempre tenía ciertos momentos en los que les costaba hacerse con el control del partido, ya fuera por el buen hacer de su rival o por la poca intensidad que empleaban por el resultado favorable casi definitivo. Hoy, en Saint James’s Park, Brasil no ha jugado a un nivel estratosférico, no ha enamorado a los espectadores, pero no ha sufrido en ningún momento y ha tenido el encuentro en la mano desde el pitido inicial hasta que el árbitro decidió que había llegado el final.

2.- Como era de esperar, después de conseguir la clasificación matemática para cuartos y tener el primer puesto asegurado de forma virtual, Mano Menezes aprovechó para refrescar un once que va a disputar prácticamente todos los minutos que le queden a la Canarinha de aquí al final de los Juegos Olímpicos. Cuatro jugadores habituales se sentaron en el banquillo para ver cómo Gabriel, Alex Sandro, Lucas y Danilo tenían una oportunidad de demostrar que el seleccionador puede tirar de ellos cuando lo crea oportuno. También se produjo un cambio en la posición de ariete, donde Leandro Damião volvió a ser el ‘9’ que lleva en su camiseta, por encima de Alexandre Pato, espectador en Newcastle.

3.- Los cambios se han producido, como se vislumbra por los nombres de los jugadores introducidos, en el medio del campo y en la delantera, además de en la portería. No estaba Rómulo, tampoco jugó Óscar y el inapreciable Hulk (futbolísticamente hablando en estos JJ. OO., físicamente se aprecia sobradamente). Lo que no varió, curiosamente, fue la defensa. La zaga es la zona más débil hasta ahora de la selección brasileña, como demuestran los tres goles encajados en los dos choques precedentes: 2 hechos por Egipto y 1 por Bielorrusia. Que Rafael, Thiago Silva, Juan Jesús y Marcelo comenzaran el tercer partido sólo puede significar una cosa: Menezes quiere que aprendan a jugar juntos, que se entiendan entre ellos y que limen las emergentes asperezas que demostraron en los días anteriores. O puede también que sea un simple castigo por sus fallos.

domingo, 29 de julio de 2012

Al son de Neymar y Oscar

Publicado en el Magazine de Martí Perarnau.


1.- Que Brasil no iba a ganar la medalla de oro subida al autobús antes de bajar al estadio era obvio. Pero quizás sorprende en cierta manera la dificultad tremenda que está teniendo para solventar los partidos que se ha llevado hasta el momento. En la primera jornada de estos Juegos Olímpicos, la Canarinha fue extremadamente superior a Egipto durante 45 minutos, y tras el descanso se creyó ganador y sufrió para conservar los tres puntos. Hoy ha jugado durante demasiados minutos con una tensión mínima, sin profundidad, sin fluidez. Se echó una siesta a la hora del té y casi se queda sin probar las ricas pastas de la victoria.

2.- Esta vez tuvo delante a un equipo que sí sabe cuáles son sus objetivos. A diferencia de los egipcios, flojos a la hora de defender, Bielorrusia jugó como tenía que jugar contra Brasil para tratar de sacar el mejor resultado posible. Georgy Kondratyev dispuso dos líneas de cuatro hombres muy juntas, cercanas a la portería de Aleksandr Gutor (enemigo implacable de España en la Eurocopa Sub-21 de hace apenas un año). La basculación era al unísono, tapando la gran mayoría de las líneas de pase brasileñas y, lo más importante, evitando que Óscar recibiera demasiados balones en posición ventajosa.

3.- Sin la participación constante del nuevo jugador del Chelsea, Brasil es un equipo modesto, sin el jogo bonito que caracteriza a toda selección verdeamarela y que depende así única y exclusivamente de la imaginación y realización de un genio como Neymar Junior. El dominio del balón era suyo, como no podía ser de otra manera. Bielorrusia no tenía ni la más mínima intención de discutírselo. Pero por muy alta que fuera la posesión del cuero, las ocasiones durante los 90 minutos reglamentarios fueron bien escasas.

jueves, 26 de julio de 2012

De cuando Brasil busca el gol, y cuando no

Publicado en el Magazine de Martí Perarnau.


1.-
Nunca es fácil ser una selección pequeña y jugar contra una serie de jugadores que están moviendo o van a mover de un momento a otro cientos de millones de euros. Oscar ha fichado por el Chelsea, Thiago Silva se ha convertido en uno de los defensas más caros de la historia y, mientras, media Europa se está peleando por Hulk, Damião, Ganso… y Neymar. Jóvenes cracks o estrellas confirmadas que están preparándose y concienciándose para sumar en casa la sexta estrella verde a la camiseta amarela.

2.- Porque lo cierto es que para Brasil estos Juegos Olímpicos son una simple piedra de toque para esta prometedora generación dispuesta a liderar el mundo futbolístico de nuevo. Eso sí, la ambición de la Canarinha también es clara: nunca jamás el combinado sudamericano ha conseguido la medalla de oro olímpica y quieren hacerle hueco a ese metal entre su florido y nutrido palmarés.

3.- Mano Menezes parece haber conseguido recuperar el hambre a una selección que vivía de las rentas de los campeones mundiales de 2002 hasta hace poco tiempo. De hecho, la plantilla presente en Londres no ha ganado nada más allá de alguna Copa Libertadores. Pero aún hay mucho que pulir para que Brasil pueda optar a levantar la Copa del Mundo en 2014. Las dos caras del equipo contra Egipto son ciertamente opuestas.

sábado, 25 de junio de 2011

¿Para qué hacer caso a la lógica?



Cuando se acerca el mercado de fichajes, lo normal, es que los clubes busquen jugadores que refuercen posiciones que no están bien cubiertas o incluso que no están ocupadas. En el caso del Real Madrid, esa lógica no es aceptada. Desde la llegada de Florentino Pérez al conjunto blanco, fichar jugadores innecesarios se ha convertido en una constante que no parece tener fin.

Los rumores sobre posibles fichajes del Real Madrid son continuos. No hay que esperar a que llegue el periodo oficial que permite los traspasos (julio, agosto y enero), ni siquiera un mes antes, sino que es algo constante durante los doce meses del año. Durante ese periodo hemos visto, oído y leído cientos de nombres, que se pueden dividir en cuatro grandes bloques: unos que iban a llegar con la etiqueta de españolización del equipo como Javi Martínez, Fernando Llorente o Cesc Fábregas. Luego, el clásico grupo de galácticos, de "jugadores nacidos para jugar en el Madrid", ahí están Wayne Rooney, Sergio Agüero, Steven Gerrard, Nemanja Vidic, Cesc Fábregas... hasta ¡Samuel Eto'o! El tercer bloque es el compuesto por futbolistas con relativo poco nombre, jóvenes promesas o jugadores carismáticos pero sin bombo mundial, en el que se encuentran Fabio Coentrao, Nuri Sahin, Hamit Altintop, Javier Pastore, Neymar da Silva.... Y el último gran bloque, son los ex-canteranos que fueron a buscarse los garbanzos a otro equipo porque en el Bernabéu no les daban de comer y ahora se quiere repescar, principalmente para acabar incluyéndolos en alguna operación o fastidiarles una temporada: José Callejón, Borja Valero, Álvaro Negredo...