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martes, 18 de septiembre de 2012

Una victoria para reflexionar

Publicado en el Magazine de Martí Perarnau.


1.- A cualquier aficionado al fútbol le dicen que en la primera jornada de la Champions League se enfrentan el campeón de la Liga española y el campeón de la Premier League inglesa y espera presenciar un partidazo absoluto de buen juego, ocasiones y goles. Y espera divertirse. Y espera… y espera. Hoy ha tenido que esperar casi 70 minutos para que el encuentro con mejor cartel de la primera fase se convirtiera en el partido vibrante, eléctrico e indescifrable que se presuponía. Antes de ese minuto, solo la inercia ofensiva del Madrid y unas carreras de Touré Yaya pudieron levantar de su asiento al espectador

2.- Pero tampoco debe extrañar a nadie que los acontecimientos se hayan desarrollado de esta manera, porque ni Real Madrid ni Manchester City son dos equipos que se caractericen por dar un trato cariñoso al balón, capaces de llevar la iniciativa con comodidad. Más bien sucede todo lo contrario. Tanto los blancos como los citizens disfrutan sin el balón. Les cuesta ser los que mandan en un partido habitualmente y sufren cuando están obligados a ello. Hoy la balanza de mando cayó del lado del Real Madrid por una razón muy simple: jugaba en casa, con la presión añadida de conseguir una victoria urgentemente para no entrar en barrena.

3.- Mourinho sorprendió a la gran mayoría de aficionados y analistas con la alineación, sobre todo con la inclusión de Raphaël Varane en el lugar de Sergio Ramos, en el banquillo por decisión técnica, según confirmó el propio entrenador. Aunque el cambio sea extraño e inesperado, lo que varía el sistema táctico blanco es la ausencia de un mediapunta creativo, residencia habitual de Mesut Özil, cuyo lugar ocupó un hombre de confianza de Mourinho, Michael Essien. El ghanés será reclamado por su ‘papi’ para encuentros trascendentes y duros como podía ser el de hoy. Le aporta más seguridad tanto ofensiva como defensiva de la que daba Lassana Diarra.

sábado, 15 de septiembre de 2012

El Madrid y un sudor frío

Publicado en el Magazine de Martí Perarnau.


1.- El Real Madrid terminó la pasada temporada con apenas dos derrotas sufridas contra dos clubes vestidos de azulgrana que le privaron de aumentar el majestuoso récord de 100 puntos. Este curso, que apenas ha empezado, ya ha depositado en la casilla de partidos perdidos un ‘2’ que deja a los de José Mourinho con la impensable sensación de haber empeorado con creces una máquina apisonadora que parecía perfecta y a la que, además, se le ha añadido un complemento nuevo que debía mejorarla sustancialmente en los momentos complicados.

2.-
La prensa aplaudirá el desempeño de los jugadores madridistas, que dejaron hasta la última gota de sudor sobre el Pizjuán intentando remontar el gol de Trochowski. Ronaldo incluso derramó varias gotas de sangre a poco del final. Y será verdad, porque el Madrid no ha perdido en Sevilla por una falta de actitud de los hombres que dispuso el técnico portugués tanto al inicio del partido como después del descanso. De hecho, si hay algún miembro del equipo al que se pueda culpar es precisamente a Mourinho, superado hasta límites vergonzosos en la batalla táctica por un madridista histórico como ‘Míchel’.

3.- El entrenador madrileño sabe perfectamente que Cristiano Ronaldo, aunque su rostro no rezuma felicidad, puede destrozarte cualquier planteamiento con un disparo lejano o con una jugada personal. Pero aunque el portugués es un jugador sobresaliente, necesita tener a la espalda un equipo que trabaje con él y para él. Y eso fue precisamente lo que impidió Míchel con el 4-5-1 que empleó. Cinco centrocampistas cuyo trabajo era evitar que tanto Xabi Alonso como Özil recibieran cómodamente y, sobre todo, se giraran y tuvieran el frente sevillista de cara.

sábado, 21 de abril de 2012

Barcelona - Real Madrid: Cuando marcar primero no sirve de nada



Los blancos han conseguido ponerse por delante en el marcador en cuatro ocasiones ante el Barça de Guardiola sin ganar. Sólo lo se llevaron la victoria en la prórroga de la final de la Copa del Rey. 

Hace décadas, cuando en el fútbol no estaban implantados los sistemas tácticos a fuego en los equipos, adelantarse en el marcador, aunque era importante, no era determinante. Los resultados abultados eran el pan nuestro de cada día, y quitarle la ventaja al adversario era mucho más habitual que en los días actuales. Estaba vigente la ley de ‘marcar más goles que el rival’. Desde que llegaron al fútbol hombres con una idea de juego en la cabeza que intentaban inculcar a sus jugadores, los cuales ya no se colocaban a lo loco en sobre el tapete verde, la obsesión por encajar cada vez menos tantos se fue instaurando y los marcadores con muchos goles fueron disminuyendo progresivamente hasta hoy. Así, marcar antes que el rival en el partido fue cada vez más importante hasta tal punto de que ahora lo más habitual es que el conjunto que abra el partido sea el que acabe llevándose los puntos y la victoria, siendo las remontadas algo esporádico y considerándose muy meritorias por parte del equipo que comenzó perdiendo.

En los ‘Clásicos’, esta perspectiva futbolística no ha sido ninguna excepción y si, por ejemplo, el Real Madrid ponía el 1-0, tenía muchas posibilidades de ganar al Barcelona o, como mínimo, sacar un punto del enfrentamiento entre ambos. Pero en el momento que Guardiola volvió al club azulgrana para sentarse en el banquillo, no sólo cambió la historia de Barça, sino también la de los partidos ante el máximo rival. Desde que el 13 de diciembre de 2008 se vieron las caras por primera vez con el de Sampedor de por medio, el Real Madrid no ha conseguido ganar ni un solo partido al Barça en la competición de la regularidad y sólo pudo vencerlos en la final de la Copa del Rey de hace justo un año y en la prórroga. Pero lo destacable es que el equipo primero entrenado por Juande Ramos, luego por Manuel Pellegrini y ahora por José Mourinho ha conseguido ponerse por delante en el marcador, sin contar la única victoria, en hasta cuatro ocasiones sin conseguir ganar el partido, todas ellas en el Santiago Bernabéu.

domingo, 17 de abril de 2011

Sensaciones de la primera etapa del Tour del Clásico

Pepe intenta rematar ante Keita y Valdés. //Marca.com

Primera etapa del Tour del Clásico se resolvió con un final apretado. Ni la foto finish pudo dirimir el vencedor. El 1-1 final ha dejado diferentes sensaciones a cada uno de los equipos contendientes. Al Real Madrid le ha dejado un sabor agridulce en sus papilas. Agrio por tener que asumir a falta todavía de seis jornadas por disputarse, que han perdido la Liga por tercera temporada consecutiva ante su máximo rival. Y dulce porque durante 52 minutos fueron capaces de ser iguales o superiores que el mejor club del mundo en posesión del balón. Porque eso fue lo que pasó, que el Barcelona no soltó el esférico durante prácticamente los noventa minutos del choque. El planteamiento que dispuso José Mourinho en el terreno de juego del Bernabéu, a pesar de que lo calificaran como propio de un equipo menor y con miedo del rival, no deja de ser una táctica muy inteligente. Desde que Pep Guardiola asumió el mando del Barcelona en el verano de 2008, ningún equipo que haya jugado de tú a tú a los azulgrana ha conseguido sacar un resultado positivo. Más bien se habrá llevado una buena tunda. Centrémonos en dos partidos de esta misma temporada. Si preguntamos a los jugadores y técnicos del Barça por un equipo que les haya creado verdaderos problemas, seguramente nos digan que el Shakhtar. Los ucranianos salieron al Camp Nou para intentar ganar al Barcelona, sin encerrarse atrás y buscando en todo momento quitarles el balón para jugarlo. El resultado, se volvieron para su país con una manita en la maleta. Lo mismo le pasó al Real Betis en Copa. Por el contrario, los conjuntos que han conseguido sacar puntos contra el Barcelona han sido aquellos que han aparcado el autobús en el balcón del área, intentando robar y salir rápido a la contra cuando el Barça estuviera volcado en el ataque. Así pasó contra el Hércules en el Camp Nou o contra el Sporting en el Molinón. Por no hablar del enfrentamiento de Liga de Campeones del curso anterior entre Barça e Inter de Milán.

De no ser por la presión mediática que hay en el banquillo del Real Madrid, Mourinho habría salido en el partido de la primera vuelta exactamente igual que como lo hizo ayer. Con el llamado ‘trivote’ y sin Özil en el once. El propio ‘Mou’ lo corroboró al quitar al alemán tras el descanso. Ayer el portugués tomó las riendas y jugó como quería jugarle al Barça. Descubrió en San Mamés que Pepe es un válido volante tapón, fuerte y contundente al corte, persistente en la marca y con una habilidad quizás mayor que Lass a la hora de sacar el balón jugado. Pepe estuvo omnipresente en la medular blanca, muy junta durante gran parte del Clásico. Tan junta que ante el inicio de jugada del Barça, los culés se encontraba con una tela de araña de seis jugadores blancos que convirtieron a Piqué y Busquets en los jugadores con más posesión del esférico. Al Barça le costaba un infierno atravesar el entramado defensivo blanco y sólo la inspiración de Iniesta y Messi consiguió desestabilizar al Madrid, consiguiendo que Iker se luciera. Esa maraña del mediocampo provocaba innumerables pérdidas de balón culés que propiciaron varios contragolpes peligrosos. De hecho, a pesar del sistema táctico blanco, puramente defensivo, las ocasiones de gol se repartieron equitativamente entre ambos equipos durante los primeros 45 minutos de choque. Sólo un error infantil de Raúl Albiol permitió a Messi marcarle su primer gol a un equipo de Mourinho. La expulsión del central español obligó a Mourinho a recolocar a Pepe en su puesto natural, el centro de la defensa. Entonces, el Barcelona comenzó a jugar a placer. Hasta que The Special One reaccionó poniendo a Ramos de central e incorporando a Arbeloa al lateral derecho, devolviendo a Pepe al medio. El Madrid creció y mucho. Creó peligro, empató y pudo ganar. También pudo ganar el Barça de no ser por la nefasta noche del ‘Guaje’.

Pero lo sucedido anoche en Chamartín deja un poso agradable en el madridismo, que sabe que lo del 5-0 fue un accidente y tiene arreglo. El barcelonismo, por ahora, sabe que ha ganado la primera etapa a su eterno rival en el sprint. Ahora llega el primer gran puerto de primera categoría en el Tour del Clásico. El Real Madrid se quemó en la etapa de ayer y pierde a uno de sus gregarios, Raúl Albiol, pero se ha dado cuenta de que no están tan debajo del Barça como parecían estar después del 29-N.

sábado, 19 de marzo de 2011

La historia de cuando Mourinho me dio un puñetazo

Esta era mi cara de flipado justo al entrar a los últimos minutos del ManU 2 - 0 Inter de Milán

Siena, Toscana. La bendita beca Erasmus me había llevado a esa pequeña ciudad medieval con la ilusión de conocer mundo, una lengua nueva y ganas de aventura. Y, como suele ser habitual durante el transcurso de los diez meses que dura, se cumplieron todos mis deseos. Me centraré en el primero de ellos. Corrían las primeras semanas del año 2009. Unos amigos y yo queríamos visitar Suiza y Croacia, ya que nos habían hablado maravillas de ambos países. Así que nos pusimos manos a la obra para buscar billetes tirados de precio en Ryanair para principios de marzo. Hasta que nos dimos cuenta de que a Suiza no volaba y a Croacia era carísimo. Así que decidimos cambiar de destino. Nos íbamos a Escocia. En el alboroto de la búsqueda de billetes, fuimos añadiendo destinos por motivos en su mayoría futbolísticos. Pensamos que el día 10 de marzo se disputaba en Anfield Road la vuelta de los octavos de final de la Champions League entre Liverpool y Real Madrid. Así que cogimos un billete a la ciudad de los Beatles desde Edimburgo pasando por Dublín (era más barato así que hacer directo Edimburgo-Liverpool). Sin entradas, claro. La gracia era verlo en los aledaños con los hooligans. Y ya que estábamos, no podíamos dejar pasar la oportunidad de visitar Old Trafford, el Teatro de los sueños. Casualidades de la vida, el día después, el 11 de marzo, Manchester United e Inter de Milán también jugaban la vuelta de su eliminatoria. Así que fuimos.


Mi amigo, Ángel Delgado y un servidor con Francesco Toldo en los aledaños de Old Trafford

El día D
Tras la humillante derrota blanca en Anfield esperaba que la belleza y la historia de Old Trafford me levantara la moral. Y bien que lo hizo. Obviamente tampoco teníamos entradas. Así que nos pusimos a verlo fuera... bueno, de hecho lo vimos desde una pantalla en el interior del estadio que se veía desde fuera a través de una puerta transparente. No había ni un solo bar alrededor del estadio. Antes del partido localizamos la zona de salida de los jugadores, así que cuando quedaban 10 minutos para el final, nos fuimos hacia allí. Pero a mi novia, Ana Rodríguez, se le ocurrió la genial idea de preguntar a un guarda de seguridad si podríamos ver desde dentro de Old Trafford los últimos minutos. Y así fue. Pudimos entrar al Teatro de los Sueños. Vimos la eliminación de José Mourinho y su Inter por 2-0. Todo el graderío 'red' cantaba al unísono el 'Bye bye Mourinho', clásico en la afición del United. Al terminar, aún con los pelos como escarpias por la emoción, salimos. Pero nos dijimos, si nos dejaron entrar una vez, nos dejarán entrar dos. Así que nos metimos, esta vez por la zona baja, la más cercana al césped. Precioso. Aún estaban todos los tifosi del Inter en lo más alto del graderío. Nos quedamos tanto tiempo embelesados que nos cerraron Old Trafford. Literalmente. No quedaba ni una sola puerta abierta. Estábamos encerrados en el estadio del United. Tras divagar por la zona, descubrimos una puerta. Curiosamente conducía a la única salida que quedaba: la zona mixta. Mira tú por donde, no íbamos a ver ni el partido y acabamos con los jugadores. Pasaron todos: Cristiano, Rooney, Ibrahimovic, Figo, Van der Sar, Toldo, Adriano... y Mourinho.

José Mourinho atendiendo a la prensa momentos antes de la agresión. A esta distancia lo tenía

Cuando ya había pasado la gran mayoría de estrellas, nos echaron. Unos pringados con una bolsa de salamis para sandwiches no tenían pinta de periodistas acreditados. Nos pusimos cerca del autobús del Inter. Desde una valla situada a unos 3 metros del bus, vimos la entrevista que estaba concediendo José Mourinho para una televisión italiana. Durante toda su declaración, un aficionado red le gritó el ya mencionado 'Bye bye Mourinho'. Tan fuerte y tan continuo que al mismo Mourinho se le acabaron calentando los coj... Yo me intentaba hacer hueco entre la muchedumbre con la única intención de saludar al que considero como gran entrenador. Cuando se acercó, yo me encontraba justo detrás del hombre que le estaba cantando. A todo esto, Mourinho se le acercó, le estrechó la mano y... atención... le soltó un directo de derechas en toda la cara. Cobarde como el que más, Mourinho se fue rápido hacia su autobús. El puñetazo del ex del Inter al aficionado fue tan fuerte que la cabeza del pobre hombre se estrelló violentamente contra la mía, causándome un dolor bastante considerable. En ese momento, muchos seguidores del Manchester se me acercaron preguntándome: "¿te ha pegado?" Yo, aún confuso, les dije: "No... bueno, sí. Bueno, no directamente...".

Conclusiones
Dos años después aún me estoy preguntando por qué esa historia del puñetazo de Mourinho a un aficionado del Manchester y a un servidor no fue conocida por prácticamente nadie. Cierto es que no tengo ninguna prueba del momento del puñetazo, pero si se indagase, estoy seguro de que se encontraría el momento al que yo hago referencia en este artículo. Es totalmente verídico. Adjunto fotos de momentos previos para hacer más creíble el suceso.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Sobre el señorío


Lo normal, hasta hace poco tiempo, era que el Real Madrid fuera aclamado y vitoreado allí por donde disputaba un partido de fútbol. Daba igual quién formara parte de la convocatoria. Ya podían ser los Santillana, Juanito o Camacho, que los Figo, Zidane o Beckham, los aficionados rivales siempre los admiraban y respetaban. Sucedía también con la figura del entrenador. ¿O acaso Vicente del Bosque sólo es admirado ahora por todos por ganar el Mundial? Incluso Pellegrini caía bien, puede que sólo por su cara de pena, pero sin duda no despertaba ningún desprecio ni odio al equipo contrario. Pero todo esto ha cambiado.

El 'jeque' Pérez
Mayo de 2000. El Real Madrid presidido por Lorenzo Sanz gana la Octava Copa de Europa del club blanco. Tras 32 años de sequía europea, Sanz había llevado a su equipo a ganar la máxima competición europea dos veces en tres años. Poco después convocó elecciones a la presidencia. Todos daban, en un primer momento, como un obvio ganador al por entonces presidente, sin contar mucho con la alternativa: Florentino Pérez. Pero el presidente de ACS trajo una bomba bajo el brazo. Decía que había fichado a Luis Figo por 10.000 millones de pesetas. Y la intención de voto cambió como el estado de salud de los controladores aéreos, súbitamente. Florentino desbancó a Sanz. Ganó la cartera. Desde ese momento Florentino se convirtió en todo un icono mundial. Quería hacer del Madrid el mejor club del mundo y para ello tenía que contratar a los mejores del mundo, costase lo que costase. Como él mismo decía, tenía como objetivo rememorar a don Santiago Bernabéu, con una política de mezcla entre los más grandes del fútbol mundial y jóvenes valores de la cantera. Fue bien durante 3 años. Desde el 2003, Florentino continuó derrochando dinero fichando a grandes jugadores, como Beckham, Owen, Samuel o Baptista. Ninguno resolvió los problemas. El 17 de febrero de 2007, Florentino dice adiós. Deja al club hundido, sin posibilidad de reacción, limpiándose las manos. Durante los tres años que estuvo en la oposición, siempre criticó duramente la gestión de José Ramón Calderón, a pesar de que trajo dos ligas al Bernabéu tras tres temporadas sin títulos, ayudado en esta labor por su fiel amigo, Marca.
El Real Madrid perdió tirón social en favor de un creciente Fútbol Club Barcelona, que comenzaba a recordar a aquel conjunto que encandiló a Europa de la mano de Johann Cruyff. La gente ya no compraba camisetas, o al menos no tantas como antes. La antipatía que generaba aumentó con el descubrimiento de los chanchullos de Calderón en la asamblea del club. El juego limpio que caracterizaba al Madrid estaba de capa caída. Problemas en el vestuario. Jugadores que salen de fiesta más de la cuenta (Ronaldo, Sneijder...), Robinho se enfada con el club por el trato recibido en el verano de 2008 y tiene que ser traspasado; Schuster pierde un partido y lo justifica en que el árbitro era catalán y pretendía favorecer al Barcelona; eliminación tras eliminación tanto en Copa del Rey como en Liga de Campeones... El señorío... ¿dónde quedó el señorío del Real Madrid?

Floren 'II'
Hasta los chinos sabían que cuando Florentino se fue tras perder en Mallorca en 2007 era un 'volveré' en toda regla. Había que vender más camisetas, para que esos mismos chinos que sabían que volvería compraran las zamarras de Cristiano, Kaká, Casillas y... bueno eso es todo. Se quiera reconocer o no, Kaká ha sido un 'caso Woodgate' más grande que el cuello de Luca Brasi. El último año del crack brasileño en Milán fue lamentable y Berlusconi todavía está agradeciendo a Florentino los 67 millones que le soltó. Más o menos lo mismo, pero sin lesiones de por medio, es el caso de Benzema. Todavía está por ver el rendimiento de jugadores como Özil, Khedira o Pedro León. El caso de Cristiano es el colmo. Nadie discute (o no debería discutir) el potencial futbolístico del luso: su calidad es excepcional, goleador como pocos y con un hambre voraz. Pero tiene el dudoso mérito de caer mal a todo Cristo. Y no es que intente evitarlo, precisamente. Es un chulo como un 8. Su característica principal es mirar a los rivales por encima del hombro y digamos que habla un poco demás.
Mourinho es un poco parecido a Cristiano, será por lo de que son portugueses. Se cree superior a todos, por ejemplo cuando infravaloró a Massimiliano Allegri, entrenador del Milan. O con la polémica con Preciado. O por comparecer ante los medios de comunicación en el Bernabéu antes que el entrenador contrario.

En fin, la moraleja de todo esto es que el Real Madrid se está metiendo en arenas movedizas y cualquiera lo saca de ahí. Ahora parece que el cáncer del Madrid son Cristiano y Mourinho, a los que todos los estadios del mundo pitan y odian. Pero desde aquí no tengo miedo a afirmar que la culpa, principalmente, de este embrollo la tiene el señor Pérez.

¡Váyase señor Pérez, y no vuelva!

PD: Como diría un compañero: "Más Pipitas y Carvalhos y menos Cristianos y Benzemas".

jueves, 3 de junio de 2010

Reencontrar a Lass

Lassana Diarra en el partido de la Liga de Campeones contra el Milan

Lassana Diarra fue desde el día que llegó al Madrid un jugador muy importante. El equipo blanco no tenía un jugador de su corte desde que en 2003 se deshiciera de Claude Makélélé. Un centrocampista bajito pero ágil, rápido al corte y hábil en la distribución del esférico. Un verdadero pulmón en el centro del campo.

Aterrizó en Concha Espina el 22 de diciembre de 2008 y ya de primeras su nombre fue proscrito de su camiseta, porque ya estaba ocupado por Mahamadou Diarra. Desde entonces todos lo conocemos como Lass. En realidad, vino para suplir al malí, incluso cogió el número 6 que dejó vacante Mahamadou, que perdió su ficha después de la larga lesión que sufrió esa temporada. Pero Lass rápidamente se convirtió en algo más que un simple sustituto. En cualquier balón suelto aparecía Lass. Si el rival atacaba, Lass robaba el balón y lo repartía con criterio. Parecía incansable. Por eso se ganó el cariño del Bernabéu. Al final de temporada se especuló con la posible salida del malí por la fantástica temporada del francés, pero se decidió contar con ambos.

Durante esta temporada Mahamadou salió de su lesión y... siguió siendo el que era, un centrocampista destructor del juego propio. Lass, por su parte comenzó como un cohete el año futbolístico 2009-2010. Dos golazos ante Rosenborg y Deportivo le confirmaron como un fijo en el once de Pellegrini. Pero no ha sido el año de los Diarra. Lass, de repente, dio un increíble bajón tanto físico como táctico: perdía la posición, no se encontraba en el campo, perdía muchos de los balones que recibía... Es posible que el técnico chileno tenga parte de la culpa del bajo rendimiento de Lass. Y es que Manuel Pellegrini se empeñó en jugar con Lass en la banda derecha, de interior y, claro, no funcionaba. Probó poniéndolo delante de Xabi Alonso... claro, tampoco funcionaba. Parece que se le olvidó que Lassana Diarra se hizo importante en el Real Madrid por robar muchísimos balones... como mediocentro defensivo.

Y Lass cayó en el ostracismo. De repente, un jugador que un servidor dio por desahuciado, Fernando Gago, se hizo un hueco en el once titular blanco en detrimento del bueno de Lass, que se tuvo que conformar con los minutos de la basura de algunos partidos y a veces ni eso.

Es cierto que el Real Madrid lleva unos años en los que su característica principal es menospreciar a los jugadores de calidad con poco nombre o que salieron baratos. Michael Owen, Walter Samuel, Esteban Cambiasso, Samuel Eto'o (estos tres han sido piezas clave en el actual campeón de Europa, el Inter), Claude Makélélé, y más recientemente Klaas-Jan Huntelaar, Arjen Robben o Wesley Sneijder, por no nombrar a Higuaín, del que se ha dudado constantemente durante todos los años que lleva de blanco. Sin lugar a dudas, Lass estaba destinado a entrar en ese saco. No fue excesivamente caro (20 millones; teniendo en cuenta las salvajadas que paga Florentino, es barato), salió bueno y tuvo un bache, pues pa' dentro.

Lassana Diarra disputa un balón con David Silva en los cuartos de final de la Champions 2007

José Mourinho tiene ahora una papeleta. Fue su primer valedor cuando se lo trajo al Chelsea en 2005, pero un tal Mickael Essien y un tal Makélélé le cerraron el hueco de la titularidad. Es un jugador del estilo de Mou, un mediocentro defensivo puro, fuerte, rápido, contundente. Quizás un poco bajo, pero muy útil para el portugués. Mourinho debe reencontrar al mejor Lass. Debe darle la confianza que necesita y colocarlo en su lugar del mediocampo. Puede ser lo más parecido que tenga en el Madrid a Essien.

jueves, 29 de octubre de 2009

Equipo de la semana: FC Internazionale Milano, o el grande que fracasa en Europa


Este año sí, el Inter tiene una de las plantillas más completas de Europa

Nadie duda del potencial del Inter de Milán. Es un equipo hecho para ganar a cualquier rival, de hecho, ha dominado las últimas cuatro ediciones del Scudetto con una superioridad aplastante al resto de sus rivales italianos. Fue el equipo que mejor aprovechó el descenso de la Juventus (recordar que la Juventus descendió a la Serie B por el Caso Moggi en la temporada 2006 - 07) y adquirió a su jugador estrella, Zlatan Ibrahimovic. Se convirtió en un equipo de ensueño con el sueco, Figo, Stankovic, Cambiasso y muchas más estrellas. Pero nunca consiguió ser lo que se esperaba de él en Europa.

Dos de los mejores goleadores mundiales se han juntado en Milán, Eto'o y Milito

Massimo Moratti, presidente de la entidad lombarda, siempre ha mantenido un gran número de estrellas en su plantilla y le ha ido sumando más. Este año más que nunca. De hecho, fue protagonista de uno de los traspasos más sonados del verano, el de su estrella, Ibrahimovic, al Fútbol Club Barcelona. Eso podría no ser tan interesante, de no ser porque supuso la llegada, nada más y nada menos, que de Samuel Eto'o a San Siro, además de 45 millones de euros. Para bien o para mal, la salida del sueco supuso la llegada de dos cracks de primer nivel, Wesley Sneijder y Diego Milito. El holandés estaba siendo un jugador importante en el Real Madrid, pero el gasto realizado por Florentino Pérez en Kaká y Ronaldo, hizo que el mandatario blanco tuviera que buscar ingresos como fuese. El delantero argentino hizo la mejor temporada de su carrera en el Genoa y el más grande de Italia le echó el guante, como para negarse. Y no olvidar a Lúcio, el enorme central brasileño dejó el Bayern de Múnich con el objetivo de conseguir lo que tampoco conseguía el Inter, la Champions.

Stankovic, Muntari, Balotelli y Santon (izq. a der.) saludan a la afición tras un gol

Todas estas incorporaciones se unen al que era ya un equipazo. Júlio César, Chivu y Stankovic eran unos baluartes para Mourinho, además de los cracks del filial, Balotelli y Santon, dos chavales con una proyección increíble, que darán mucho que hablar. En su península, el Inter sigue siendo el rey, le falta gobernar Europa. Tres empates en tres partidos no es un gran bagaje para empezar, pero estoy convencido de que el Inter será uno de los equipos a batir conforme pase la temporada.