2.- Porque lo cierto es que para Brasil estos Juegos Olímpicos son una simple piedra de toque para esta prometedora generación dispuesta a liderar el mundo futbolístico de nuevo. Eso sí, la ambición de la Canarinha también es clara: nunca jamás el combinado sudamericano ha conseguido la medalla de oro olímpica y quieren hacerle hueco a ese metal entre su florido y nutrido palmarés.
3.- Mano Menezes parece haber conseguido recuperar el hambre a una selección que vivía de las rentas de los campeones mundiales de 2002 hasta hace poco tiempo. De hecho, la plantilla presente en Londres no ha ganado nada más allá de alguna Copa Libertadores. Pero aún hay mucho que pulir para que Brasil pueda optar a levantar la Copa del Mundo en 2014. Las dos caras del equipo contra Egipto son ciertamente opuestas.