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domingo, 23 de octubre de 2011
De gatitos y leones
Palabras clave:
Florentino Pérez,
Fútbol español,
Gonzalo Higuaín,
Karim Benzema,
Primera División,
Real Madrid
domingo, 5 de diciembre de 2010
Sobre el señorío
Lo normal, hasta hace poco tiempo, era que el Real Madrid fuera aclamado y vitoreado allí por donde disputaba un partido de fútbol. Daba igual quién formara parte de la convocatoria. Ya podían ser los Santillana, Juanito o Camacho, que los Figo, Zidane o Beckham, los aficionados rivales siempre los admiraban y respetaban. Sucedía también con la figura del entrenador. ¿O acaso Vicente del Bosque sólo es admirado ahora por todos por ganar el Mundial? Incluso Pellegrini caía bien, puede que sólo por su cara de pena, pero sin duda no despertaba ningún desprecio ni odio al equipo contrario. Pero todo esto ha cambiado.
El 'jeque' Pérez
Mayo de 2000. El Real Madrid presidido por Lorenzo Sanz gana la Octava Copa de Europa del club blanco. Tras 32 años de sequía europea, Sanz había llevado a su equipo a ganar la máxima competición europea dos veces en tres años. Poco después convocó elecciones a la presidencia. Todos daban, en un primer momento, como un obvio ganador al por entonces presidente, sin contar mucho con la alternativa: Florentino Pérez. Pero el presidente de ACS trajo una bomba bajo el brazo. Decía que había fichado a Luis Figo por 10.000 millones de pesetas. Y la intención de voto cambió como el estado de salud de los controladores aéreos, súbitamente. Florentino desbancó a Sanz. Ganó la cartera. Desde ese momento Florentino se convirtió en todo un icono mundial. Quería hacer del Madrid el mejor club del mundo y para ello tenía que contratar a los mejores del mundo, costase lo que costase. Como él mismo decía, tenía como objetivo rememorar a don Santiago Bernabéu, con una política de mezcla entre los más grandes del fútbol mundial y jóvenes valores de la cantera. Fue bien durante 3 años. Desde el 2003, Florentino continuó derrochando dinero fichando a grandes jugadores, como Beckham, Owen, Samuel o Baptista. Ninguno resolvió los problemas. El 17 de febrero de 2007, Florentino dice adiós. Deja al club hundido, sin posibilidad de reacción, limpiándose las manos. Durante los tres años que estuvo en la oposición, siempre criticó duramente la gestión de José Ramón Calderón, a pesar de que trajo dos ligas al Bernabéu tras tres temporadas sin títulos, ayudado en esta labor por su fiel amigo, Marca.
El Real Madrid perdió tirón social en favor de un creciente Fútbol Club Barcelona, que comenzaba a recordar a aquel conjunto que encandiló a Europa de la mano de Johann Cruyff. La gente ya no compraba camisetas, o al menos no tantas como antes. La antipatía que generaba aumentó con el descubrimiento de los chanchullos de Calderón en la asamblea del club. El juego limpio que caracterizaba al Madrid estaba de capa caída. Problemas en el vestuario. Jugadores que salen de fiesta más de la cuenta (Ronaldo, Sneijder...), Robinho se enfada con el club por el trato recibido en el verano de 2008 y tiene que ser traspasado; Schuster pierde un partido y lo justifica en que el árbitro era catalán y pretendía favorecer al Barcelona; eliminación tras eliminación tanto en Copa del Rey como en Liga de Campeones... El señorío... ¿dónde quedó el señorío del Real Madrid?
Floren 'II'
Hasta los chinos sabían que cuando Florentino se fue tras perder en Mallorca en 2007 era un 'volveré' en toda regla. Había que vender más camisetas, para que esos mismos chinos que sabían que volvería compraran las zamarras de Cristiano, Kaká, Casillas y... bueno eso es todo. Se quiera reconocer o no, Kaká ha sido un 'caso Woodgate' más grande que el cuello de Luca Brasi. El último año del crack brasileño en Milán fue lamentable y Berlusconi todavía está agradeciendo a Florentino los 67 millones que le soltó. Más o menos lo mismo, pero sin lesiones de por medio, es el caso de Benzema. Todavía está por ver el rendimiento de jugadores como Özil, Khedira o Pedro León. El caso de Cristiano es el colmo. Nadie discute (o no debería discutir) el potencial futbolístico del luso: su calidad es excepcional, goleador como pocos y con un hambre voraz. Pero tiene el dudoso mérito de caer mal a todo Cristo. Y no es que intente evitarlo, precisamente. Es un chulo como un 8. Su característica principal es mirar a los rivales por encima del hombro y digamos que habla un poco demás.
Mourinho es un poco parecido a Cristiano, será por lo de que son portugueses. Se cree superior a todos, por ejemplo cuando infravaloró a Massimiliano Allegri, entrenador del Milan. O con la polémica con Preciado. O por comparecer ante los medios de comunicación en el Bernabéu antes que el entrenador contrario.
En fin, la moraleja de todo esto es que el Real Madrid se está metiendo en arenas movedizas y cualquiera lo saca de ahí. Ahora parece que el cáncer del Madrid son Cristiano y Mourinho, a los que todos los estadios del mundo pitan y odian. Pero desde aquí no tengo miedo a afirmar que la culpa, principalmente, de este embrollo la tiene el señor Pérez.
¡Váyase señor Pérez, y no vuelva!
PD: Como diría un compañero: "Más Pipitas y Carvalhos y menos Cristianos y Benzemas".
Palabras clave:
Cristiano Ronaldo,
Florentino Pérez,
Fútbol español,
José Mourinho,
Real Madrid,
Ricardo Kaká
miércoles, 15 de septiembre de 2010
El síndrome Redondo
Fernando Redondo fue, con Raúl, los dos pilares del Madrid de la Octava
Mucho se está hablando este final de verano sobre la cantidad de defensas centrales que han pasado por el Real Madrid, en un intento por hacer olvidar la figura del gran capitán, Fernando Hierro. Nada menos que ocho han sido los fichajes de Florentino Pérez y Ramón Calderón en esa demarcación (a saber: Samuel, Woodgate, Cannavaro, Metzelder, Pepe, Albiol, Garay, Carvalho), a parte de los fiascos salidos de 'La Fábrica' (Pavón, Raúl Bravo y Mejía).


Pero no menos defectuoso ha sido cubrir la marcha de otro jefazo del vestuario madridista. Fernando Redondo llegó a Madrid en el año 1994 y se consagró, desde su primer partido, como el líder de la medular merengue. Jugador elegante, pero laborioso a más no poder, su labor de contención era aplaudida y admirada por la parroquia blanca. Redondo fue fundamental en las dos primeras Ligas de Campeones conseguidas por el Real Madrid en su última época gloriosa. O con Seedorf, o con Karembeu o sólo, Redondo era el mejor en su puesto. Todavía brilla en la retina de muchos madridistas aquel taconazo que dejó boquiabierto a Henning Berg en aquel 2-3 en Old Trafford.
Raúl marca el 0-3 tras el majestuoso taconazo de Redondo contra el Manchester United en el 2000
Después de la Octava, llegó Florentino Pérez con un Figo debajo del brazo y, como pasó el año pasado, tenía que hacer caja tras dejar en las arcas del Barcelona 10.000 millones de las antiguas pesetas. En ese momento Berlusconi acudió raudo y veloz al Bernabéu y ofreció 3.000 millones por el mediocentro argentino. Y claro, el hoy presidente blanco no puso ningún impedimento. Contra su voluntad, Redondo ponía fin a seis años de comunión con el madridismo. Durante unas semanas después de la venta de Redondo, podían oírse cánticos de los aficionados tipo: "¡¡Figo no, Redondo sí!!" Pero lo hecho, hecho estaba.
Hierro y Makelele pelean por un balón con Linke y Effenberg en los cuartos de Champions del 2002
Comenzaba la terrible búsqueda de un sustituto. Ese mismo año se contrataron a tres centrocampistas procedentes de equipos gallegos: Flavio Conceiçao, del Deportivo y Albert Celades y Claude Makelele, del Celta de Vigo. Sólo este último consiguió asentarse en el equipo. Bueno, bastante más que asentarse. Makelele representaba lo que era Redondo para el Madrid. Robaba innumerables balones, parecía no cansarse nunca. Le faltaba quizás la técnica del argentino, pero su lucha y sus ganas de ganar eran indiscutibles.
Al año siguiente, a estos tres jugadores se les unió una joven promesa argentina de la cantera blanca, Esteban Cambiasso. Había estado cedido en Independiente y River Plate y había deslumbrado al país de la Pampa. Pero nunca tuvo un peso importante en el equipo y dos años después fue traspasado al Inter de Milán, donde lleva seis años siendo un líder.
Gago, Lass, Diarrà y Xabi Alonso, cuatro de los 'sustitutos' de Redondo
En 2003, Makelele era para el Real Madrid un jugador tan importante como Figo, Zidane, Ronaldo o Raúl, por lo que el jugador francés quería que sus emolumentos fueran parecidos a los cracks blancos. Pero Florentino no estaba por la labor. Quien sí resultó estar por la labor fue el dueño del Chelsea, Roman Abramovic, que pagó cerca de 25 millones de euros por el mediocentro. De esta manera, se iba el único de los que hasta ahora se ha parecido al gran Redondo. Desde ese día, han sido muchos los que han intentado suplir a estos dos cracks: Pablo García, Emerson, Mahamadou Diarrà, Fernando Gago, Lassana Diarrà, Xabi Alonso y Sami Khedira. En total, once jugadores del mismo estilo han pasado por el Bernabéu con la intención de hacer olvidar los buenos años de Fernando Redondo en el Real Madrid. No le será fácil a los que aún siguen en el equipo parecerse a la figura del argentino.
Palabras clave:
Claude Makelele,
Fernando Redondo,
Florentino Pérez,
Fútbol español,
Real Madrid
martes, 20 de julio de 2010
Los fichajes del Barça
Dani Alves muestra el escudo del Barcelona el día de su presentación
En este caso, nos vamos a centrar en este último, el ojeador. Más precisamente, en el ojeador que yo llevo dentro. Hace bastante tiempo que dije a mis amigos, tertulianos de interminables conversaciones sobre fútbol, que el Real Madrid debía fichar a Dani Alves. Es un jugador que, sinceramente, me cae gordo, pero porque nunca ha jugado en mi equipo. Es de los mejores del mundo en su posición, sin duda. Estuve todo un verano insistiendo (interiormente, claro) a Ramón Calderón para que trajera al '4' del Sevilla. Pero nada, no pasó nada, se quedó en Nervión. Al año siguiente, fue el Barcelona el que se interesó por su fichaje y, sin ningún quebradero de cabeza, acabó en Can Barça, convirtiéndose en uno de los principales pilares sobre los que se asentó el hexacampeón.

David Villa posa en el Camp Nou cuando se oficializó su fichaje
Un año después del intento infructuoso de Calderón por fichar a Alves, me surgió otra necesidad. El Madrid debía fichar a David Villa. El ex presidente blanco probó por todos los medios traerse al gran delantero de Tuilla. Ofreció diferentes tipos de trueque, pero nada, no hubo opción y el máximo goleador del Mundial se quedó en Valencia. El caso de Villa ha sido más doloroso según pasaba el tiempo, porque cada vez parecía más cercana su llegada a Concha Espina, pero no era nada más lejos de la realidad. El verano galáctico, el pasado, en el que el actual presidente madridista se gastó más de 200 millones de euros para no ganar nada, el diario Marca anunciaba en su portada la contratación de David Villa por el Real Madrid. De hecho, decía que el Madrid había conseguido un triplete, por los fichajes de Kaká, Cristiano Ronaldo y Villa. Pero no era real, Villa siguió en Mestalla. Hasta hace poco. Como quien no quiere la cosa, llegó Joan Laporta, en sus últimos días como presidente del Barcelona y ofreció 40 millones por el asturiano. Llorente, presidente del Valencia, aceptó y Villa acabó vistiéndose de azulgrana. Otro fichaje soñado para el Madrid que acaba en el Barcelona.
Adriano estrecha la mano de Sandro Rosell en los aledaños del Camp Nou
Pero la gota que colma el vaso es Adriano. Pocos me han oído hablar de esto, pero llevo tiempo pensando que Adriano habría sido un gran fichaje para el Real Madrid. Al equipo de Mourinho le falta un lateral izquierdo de garantías. Además, el brasileño es de los jugadores más polivalentes que hay en el mercado y no está exento de calidad individual. Veo como el Madrid se interesaba por el tal Van der Wiel, por Kolarov, por Maicon... Adriano es bueno, bonito y barato. Yo, como pobre inocente que sólo se entera de las cosas por la prensa deportiva nacional, no pensaba que Adriano fuera a moverse del Sevilla. Pero de repente, Rosell sorprende a todos y ficha al lateral-mediocampista. Gran acierto por su parte, sin duda alguna. Ahora tendrá un suplente de lujo tanto para Alves como para Abidal.
En fin, yo no digo que sea un grandísimo ojeador y que deberían echar a Valdano para ponerme a mí. Con ésto sólo estoy queriendo decir que la mejor liga del mundo, señoras y señores, es la nuestra. Por lo tanto, aquí están los mejores jugadores del mundo, los que hay que fichar si se quiere ser el mejor. Ni Kolarov, ni Müller, ni Özil. Jugadores en España, por favor. En resultado está claro.
Palabras clave:
Adriano,
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