Un gol de Walter Samuel en el minuto cuatro da los tres puntos a los ‘nerazzurri’
Tras la expulsión de Nagatomo, el Milan encerró a su rival pero no encontró el gol
El árbitro Paolo Valeri decidía que el primer ‘derby della Madonnina’ de la temporada llegaba a su fin después de 90 minutos de mucha tensión y emoción. En ese momento, el hombre más feliz del estadio Giuseppe Meazza era un entrenador de 36 años que, lleno de alegría interior y deseoso de mostrarla al mundo, abandonó su puesto en el banquillo interista y recorrió los más de sesenta metros que le separaban de la grada donde se alojaban los ‘tifosi’ de su equipo, brincando de júbilo y gritándoles “È vostro! È vostro!” (¡es vuestro!). De camino se encontró con otro protagonista especialmente feliz de la victoria del Inter, Antonio Cassano, y ambos se fundieron en un sentido abrazo.
El gol de Walter Samuel sentenció el encuentro. Aunque fuera en el minuto cuatro de partido, obligó desde ese momento a llevar la iniciativa al Milan y en esas tiene las de perder el conjunto ‘rossonero’, incapaz de crear juego colectivo ante un equipo como el Inter que cierra filas en torno a su área, con defensa por acumulación pero organizada, sabiendo cuáles y cuántos jugadores tienen que salir a tapar a algún delantero rival sin dejar descubierta ninguna zona del campo propio. Riccardo Montolivo es el único centrocampista del que disponía y dispondrá Massimiliano Allegripara hacer que su equipo mueva el balón con criterio, pero es un trabajo demasiado exigente y difícil para que lo lleve a cabo una sola persona.